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Miércoles, 29 Agosto 2012 23:40

Denuncian el primer caso de niños robados en Cuenca (Castillejo de Iniesta)

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NOTA: Según hemos podido investigar, no hay relación con Casasimarro en este caso de niños robados, y hemos podido ver que el propio "eldiadigital.es" ha cambiado la localidad de Casasimarro por la de Castillejo de Iniesta que es realmente la localidad de los padres. Además los vecinos de Casasimarro, en el caso de nacer en hospital, lo hacen en Albacete, no en Cuenca. Con lo que no hay relación con Casasimarro.


Cuenca - Local | B. L. P. 
 11:55        Fuente: eldiadigital.es

Según ha podido saber este periódico, se trata de una niña nacida en el Virgen de la Luz en febrero del año 1969. Una familiar directa —que está luchando por esclarecer lo que sucedió y por encontrarla— asegura que un día después de su nacimiento les dijeron que había muerto. Los padres nunca creyeron esta versión del hospital y ahora la madre lucha por encontrar a su hija.

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Imagen de los documentos de denuncia y otros documentos relacionados con el caso, facilitados por la familia./Foto: Rebeca Blanco
Le pusieron Elena, como la enfermera que atendió a su madre, Aurelia Alfaro, durante el parto. Nació "sana y estaba bien" asegura María, familiar directa de los padres. Unos días después, las monjas "empezaron a decirles a los padres que había que bautizar a la niña, porque estaba muy malita y se iba a morir". Así se hizo. A Elena Merino Alfaro la bautizaron en el hospital días después de su nacimiento y, al poco, comunicaron su defunción a la familia. Sin embargo, los padres nunca creyeron la versión del hospital y, desde el primer momento, sostuvieron que "les habían quitado a la niña". 

Cuarenta y un años después, esta familia de la localidad conquense de Castillejo de Iniesta, animada al ver la cantidad de casos similares al suyo que se están dando por todo el país, ha decidido denunciar al Hospital Virgen de la Luz por el robo de la pequeña. La portavoz de la familia, María, explica que los hechos sucedieron en el mes de febrero del año 1969, cuando su prima —"a la que quiero como a una madre porque ha sido mi segunda madre y a quien le debo mucho, por eso hago esto" precisa— Aurelia Alfaro acudió al Hospital Virgen de la Luz de Cuenca para dar a luz al que sería su segundo hijo. 

Aurelia ingresó el 12 de febrero y el 14, día de San Valentín, alumbró a una preciosa niña que pesó cuatro kilos y medio y que estaba sana, a pesar de haber nacido mediante cesárea. "La niña estaba bien. A su padre, Fausto Merino, se la enseñó la monja en la incubadora y estaba sana" asevera María. Sin embargo, a pesar de que la pequeña había nacido sin problemas "no se la traían a la madre". Una de las monjas que la atendió "se la negó en todo momento" y Aurelia no llegó a verla nunca. 

Una niña "muy enferma"
"La monja empezó a decirle enseguida que la niña estaba muy malita y que había que bautizarla porque se iba a morir" rememora con pena María. La bautizaron en el propio hospital y, como a la madre no se le ocurría nombre alguno que ponerle ante la terrible perspectiva de que su pequeña se le muriera, la llamaron Elena por sugerencia de la enfermera. "Su padre —quien sí la vio en ese momento— fue el padrino y la enfermera, la madrina" recuerda María. 

El 15 de febrero, según lo manifestado por la familia, les dijeron que la niña había muerto "y la monja mandó a su padre a comprar un ataúd, diciéndole que no se gastara mucho, que con una caja de cartón valdría". Ya en esos momentos latía en el corazón de Fausto y Aurelia la sospecha de que algo extraño sucedía con su hija. De que "se la habían quitado. Fausto no dejaba de decirlo: A la chica nos la han quitado. Nos la han quitado Aurelia, decía" asegura María, quien lo vivió todo en primera persona por estar tan unida a Aurelia. 

Cuando les entregaron el diminuto ataúd, en el que supuestamente se encontraba el cuerpo de la pequeña, las sospechas crecieron. "Fausto siempre sostuvo que el ataúd estaba vacío. Cuando se lo entregaron estaba precintado y no pudieron ni ver a la niña. Pero además es que siempre dijo que el ataúd no pesaba nada. Y eso no podía ser, cuando la niña había pesado cuatro kilos y medio al nacer". Rotos de dolor, con las manos vacías... el matrimonio regresó a Castillejo de Iniesta. A un hogar donde les esperaba un hijo y la cuna vacía que debería haber ocupado su pequeña. 

Un velo de silencio
En el año 69, si sucedía un caso como éste, las cosas se quedaban como estaban. Y en el caso del matrimonio de Castillejo de Iniesta, se quedaron así. María justifica que "en aquella época, la gente no estaba como ahora, informada. Ellos sabían que algo había pasado y lo dijeron toda la vida, pero no sabían qué hacer". Diez años después, Fausto moría en un accidente de tráfico y Aurelia, afanada en sacar sola a sus dos hijos adelante —después del trágico suceso de Elena dio a luz a otro niño, también en el Virgen de la Luz, con el que no tuvo problema— dejó estar el caso. 

Hasta el año pasado. Cuando empezaron a salir a la luz pública casos como el suyo por todo el país, tanto Aurelia como María supieron que había llegado el momento de dejar de callar y pedir que se esclareciera la muerte de Elena. María se puso en contacto con una asociación madrileña de niños desaparecidos (Neo SOS Bebés Robados y Anadir) que ha puesto a su disposición todo el aparato legal y empezó a hacer averiguaciones. 

Lo primero "fue acudir al Hospital, a pedir el registro de la niña. Nos dijeron que no existía" recuerda, indignada. "Llegaron a decirle a Aurelia que ella nunca había estado ingresada para dar a luz a una niña en el hospital". Después de comprobar que no constaba en el Registro Civil de Cuenca y que tampoco había expediente de enterramiento (según les ha confirmado el Ayuntamiento de Cuenca en dos comunicaciones, ya que la familia considera que, de enterrarla, debieron hacerlo en el Cementerio Municipal de la ciudad), denunciaron el caso en la Comandancia de la Guardia Civil de Castillejo de Iniesta. Desde allí, el expediente pasó a San Clemente y, hace dos semanas, les informaron por carta de que ya está en Cuenca capital. 

Todos los esfuerzos
"Estamos haciendo todo lo posible por saber qué pasó. En la familia nos hemos hecho también unas pruebas de ADN, todo lo que nos aconsejan desde la Asociación, para encontrar a Elena cuanto antes" asegura María, quien tiene la corazonada de que puede seguir en la provincia, a pesar de que hayan pasado cuarenta y un años desde entonces. "Pensamos que muy lejos quizá no se la llevarían, que se quedaría en la provincia. Puede que aún esté aquí. Puede incluso que ella también esté buscando a su madre" aventura. Y la esperanza se apodera de ella. 

Hasta que su caso se resuelva, seguirán adelante con todos los pasos que tengan que dar. Como tantas otras familias en todo el país. Aurelia y María. María y Aurelia. Dos mujeres en pos de una sospecha. 

Fuente: eldiadigital.es 
Visto 2494 veces Modificado por última vez en Viernes, 31 Agosto 2012 23:36